“Jamás quiero ver a Bravos desde la tribuna”
SABINA OJEDA (Beisbol Últimas Noticias).- Lucas Izea trabajaba en una tienda en la ciudad de Coro cuando le dieron la oportunidad de ser asistente de batboy de Pastora de Los Llanos. El falconiano asumió la responsabilidad con 18 años de edad y muchas ganas de quedarse un buen tiempo en los estadios.
Sabía que emprendía un camino que lleno de sacrificios, viajes, desvelos, alegrías, triunfos y derrotas, pero once años después afirma que valió la pena encarar el reto porque sumó integrantes a su familia.
“Llegué al equipo gracias al mánager Luis Dorante y esa misma temporada (1999-2000) me nombraron batboy oficial. Creo que me he mantenido porque hago las cosas con cariño. Cuando a uno le gusta su oficio todo le sale bien”, dice quien batalla con el número 00 de Bravos de Margarita en el campeonato 2010-2011 del beisbol profesional venezolano.
“Ser batboy no es fácil”
El trabajo de un batboy comienza “muy temprano y termina muy tarde”. Izea opina que la disciplina, la responsabilidad y el buen humor son vitales para emprender la labor porque si no “uno no aguanta tanta carrera”.
“La gente cree que es fácil pero no sabe cómo está el cuerpo de uno después de montarse las bateras encima, cargar bolsos y limpiar y ordenar los instrumentos de los peloteros. Entreno por mi salud, cuando llego al estadio trato de correr para mantenerme en forma porque los batboys somos uno más del equipo”, comenta y agrega que, más allá del esfuerzo físico, lo más duro es alejarse de su esposa Ana María y de sus hijos Santiago y Mariangel.
Izea es fanático del boxeo y del basquetbol, en especial de Guaiqueríes de Margarita y Lakers de Los Ángeles, pero adora a Bravos de Margarita y al deporte de los bates, los guantes y las pelotas. “Si no tienes talento para jugar, el beisbol igual te da la oportunidad de echar para adelante”, expresa quien defendió la segunda almohadilla con un club escolar de Coro, pero iba a las prácticas “un día sí, un día no”. “Ahí me di cuenta de que no servía para pelotero”, dice.
Aunque admira a todos los beisbolistas, considera que el careta Ramón Hernández es como un “hermano y un padre” para él. “Soy su asistente personal y somos amigos. Él me ha dado la confianza de conocer a su familia y hemos vivido buenos momentos”, indica Izea y confiesa que antes ligaba a Medias Rojas de Boston en Grandes Ligas, pero ahora apuesta por Rojos de Cincinnati.
Con Venezuela en el pecho
Para el nativo de Falcón, de 29 años de edad, llevar la insignia de Bravos de Margarita es un “orgullo”. Sin embargo, no encuentra una sola palabra que describa lo que significó para él formar parte del grupo que peleó por Venezuela en el Clásico Mundial de Beisbol 2009.
“Cuando Luis Sojo me dijo que quería que fuera el batboy oficial del equipo hasta lloré porque nunca pensé que me iban a tomar en cuenta. Fue una experiencia hermosa e inolvidable. Además vi a muchos peloteros estrellas que jamás había visto de cerca. Es lo más grande que me ha pasado en mi carrera. Todo lo que utilicé en el Clásico lo guardo de recuerdo”, cuenta.
Tras más de una década en el beisbol, Izea no se arrepiente de ningún paso que ha dado y revela que le aterra la idea de tener que alejarse del deporte algún día. “Quiero seguir en el mismo ambiente. Hace poco subí a las gradas y me sentí incómodo. Es raro observar el terreno de juego desde allí. No me gustaría ver jugar a Bravos desde la tribuna”.



